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El notable origen del pueblo de Ranchos

En enero de 1781 se creó la guardia de Nuestra Señora del Pilar de los Ranchos. La historia rescatada por Marfany y la réplica del fortín construida por Ferrante.

Fuente: Diario Gaceta Mercantil

Pedro Antonio de Cerviño, destacado ingeniero y geógrafo que llegó al Río de la Plata en 1781 con 24 años, era natural de Pontevedra, Galicia. Fue destinado a la comisión de Límites que estaba a cargo del sabio Félix de Azara, al año siguiente pasó a Potosí y finalmente se reintegró a su primer empleo. Preparó una carta de la costa atlántica desde Maldonado hasta Río Grande de San Pedro y Misiones, proyectó fortificaciones en Villa Rica e hizo peritajes de algunos templos en Asunción. Sus méritos le valieron la incorporación al Real Cuerpo de Ingenieros Militares y volvió a la comisión de demarcaciones con Azara.

Su casa en Buenos Aires se encontraba en la esquina de las actuales calles Rivadavia y Chacabuco y fue centro de reuniones literarias con Manuel Belgrano, Domingo de Azcuénaga, Manuel de Lavardén, Juan José Castelli, Joaquín de Araujo y otros destacados personajes de su tiempo. Se postuló al Real Consulado para el cargo de director de la Escuela de Náutica que obtuvo por sus méritos, y facilitó su propia biblioteca a los estudiantes.

Reconoció el terreno para erigir la Ensenada de Barragán y delineó la primitiva traza; dirigió la construcción del camino al Puerto de Las Conchas e hizo los planos del arroyo Maldonado. Cuando las invasiones inglesas, Cerviño tuvo un destacado papel como comandante del tercio de Gallegos creado después de la Reconquista. Participó de las ideas de los revolucionarios y votó en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 por la creación de una Junta.

Siguió trabajando en lo suyo y rodeado de prestigio falleció en Buenos Aires el 30 de mayo de 1816. Devoto de San Francisco y miembro de su Tercera Orden, sus restos fueron sepultados en ese convento; se había casado con María Bárbara Barquín, matrimonio que no tuvo descendencia.

Entre 1804 y 1806, estudió un plan para extender hacia el sur la frontera interior de la provincia de Buenos Aires con sus poblaciones y fortificaciones. En el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio hizo observaciones meteorológicas y, bajo el seudónimo de “Cipriano Orden Vetoño”, interesantes reflexiones sobre distintos aspectos, entre ellos “como hacer útiles los terrenos que nos rodean” con observaciones sobre los territorios por los que había viajado. Justamente en esas páginas dio a conocer algunos aspectos de ese plan para extender la frontera interior y el desarrollo de nuestra pampa.

Cuando correspondía, no ahorró en estos artículos, que comenzaron a aparecer el miércoles 22 de diciembre de 1802, críticas sobre las políticas de anteriores funcionarios. En la edición de la semana siguiente (29 de diciembre), refiriéndose a la frontera, hace este interesante comentario sobre el origen de la Guardia de Nuestra Señora del Pilar de los Ranchos y el estancamiento de los límites con el indio: “… hubo alguna que no avanzó media legua y se gastaron en la construcción de los nuevos fuertes más de 26.000 pesos. No fue esto lo peor: las distribuyeron con poca igualdad, y la línea quedó más débil en unos parajes que en otros. Fue preciso construir una más de las que se habían proyectado porque mediando entre la de Monte y Chascomús (quedó) un espacio indefenso de más de quince leguas; fue menester poner en medio la de los Ranchos. De esto se infiere que el proyecto se hizo sin conocimiento del terreno que debían cubrir, y que fue necesario enmendarlo, a proporción que se iban conociendo las distancias, al modo del que edifica sin hacer plan, porque hasta entonces no se pudo echar de ver el error. Por no haber levantado un plano exacto del terreno en que se iban a situar las Guardias, han ocasionado un gasto permanente de 13.956 pesos anuales que es lo que cuesta una compañía de Blandengues”. Continuaba relatando que el proyecto “fue cubrir la frontera con cinco (guardias); pero no acertaron a distribuirlas, fue preciso añadir otra, y crearon la de Ranchos; aquí la ignorancia cuesta ahora 307032 ps”.

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